lunes, 3 de julio de 2017

Violet I

Mi Violet
Querida Violet

He sido un estúpido. Estúpido como solo alguien que quiere y ve la manera de despedida más cruel, se queda varado en la estacada como si no supiese arrancar un 'hola de nuevo'. Pero he llegado a la conclusión, tras tres meses, que sigo en el punto exacto de la despedida. 
Soy un personaje de ficción. Uno de esos que durante el guión parece que va a salir todo bien al final y acaba con una copa de más en la barra de un bar a diez minutos de su casa. 
Casi me atrevo a ser más ridículo al darte un "like" en Instagram, cómo si un icono minúsculo de un corazón te fuese a decir todo lo que pienso. 

Soy un personaje de ficción de los cobardes. De los que necesitan a un Woody Allen para que les reescriba la historia, pero no caigan en un agujero negro. También, por supuesto, una banda sonora. Ya no me da vergüenza admitir el simple hecho de que bailar contigo era mejor si sonaba Hans Zimmer de fondo. Aunque mis amigos pensasen que me había vuelto un cursi. 

Estoy harto de leer poemas que no hablan de nosotros, 
de ver los reencuentros en el telediario en los días previstos para ser todo noticias de Navidad, vacaciones y aviones aterrizando en el que no estés en el asiento 25, fila 10, ventana. 
Te escribo para tirar esto a la basura, porque necesito decirle al mundo que ha sido la historia de la que todos han hablado durante tanto tiempo que al final el tiempo se ha quedado con nosotros para recordarla. 
Tengo el tercer cajón de la mesita de noche con las fotografías de conciertos, la entrada de teatro a la que nunca fuimos por mi intoxicación con sushi y la luciérnaga de plástico azul más horrible del mundo. 

Joder, Violet, qué nombre tienes para que me acuerde de ti,
sin necesidad de flores. 

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