sábado, 5 de diciembre de 2015

Lo que nos queda

Hace aproximadamente 72 horas que te fuiste. 
Tengo la sensación llena de que acumulé más días sin ti que contigo.
Pero guardo aún recuerdos que hago para no olvidarlos, 
mientras que los años estén conmigo, y alguna enfermedad no llegue y quiera que olvide espacios ocupados por nombres y fechas. 

Tengo la sensación de que perdí dibujos en el camino, por hacer como que hacía trabajos y tareas que no me servirán de nada cuando acabe la carrera. 
Y nadie me dijo antes que te ibas a ir sin poder despedirme,
y nadie me ha dicho que tenga que decirte un "adiós" esperando a cerrar una puerta.
Porque la dejaremos todos entreabierta. 
Mientras miremos al cielo, 
y da igual que estrella brille más o cual sea más grande 
porque tengo la extraña seguridad de que formas parte de todas.

Ojalá estés leyendo esto mientras lo escribo.
Ojalá sonrías desde la nube en la que estés posada. 
Me imagino que has vuelto a ser niña allá arriba. 
Que tienes las mismas ganas de vivir que demostraste cuando posabas los pies en el suelo.
Que te has reencontrado con los que hace tiempo que no veías pero que sí recordabas cada día al mirar una fotografía. 
A nosotros nos queda acordarnos de ti, mientras decidimos el momento de dejar a un lado el mal trago que nos han dado sin pedirlo. 

Porque a veces las copas tienen más de pena que de alegría.
La vida, dicen. Pero se equivocan, es la muerte la que sirve. No la vemos, pero está ahí. 
Aunque el miedo te atraviese cuando se llena de ego cada vez que te roza. Está ahí.
Pero las palabras la queman. La empequeñecen en una línea. 
Aunque no desaparezca,
tú tampoco.

Nos queda la puerta entreabierta.
Desde este lado no hace falta añadir nada de "echar de menos" porque esas palabras ya estaban desde antes escritas.


Primera etapa: negación
Te has ido. Te has ido. Ahora mismo no entiendo nada.
¿Por qué? Ya son las dos de la mañana. Pensar. 
Pensar.
Segunda etapa: ira
Ahora, qué. Por qué cojones ha pasado. En estas fechas. Ya. ¿No tenía suficiente?
Aceptación. 
Aceptación.
Asimilación.
Asimilar. Nada. Pon otra vez la canción. 
Otra vez. Esa canción. Ira. Negación.
Asimilar.
Aceptar.

Mientras el mundo sigue girando a su velocidad, permanente, sin poder pararlo. 
Estamos hartos de ver malas noticias en el telediario. Estamos destruyendo el planeta por nuestra completa estupidez por el billete que dejamos que una máquina nos dé dejando un código rezando para no quedar con saldo negativo. Porque el poder se lo hemos dado al pequeño papel. 
Estamos preparando el final de otro año que se ha ido más rápido que el anterior. 
Estamos protegiendo al que necesita la palabra mágica para llevar cinco minutos del día una sonrisa en su cara aunque no tenga ganas de nada, para cuando tenga ganas de coger su propio escudo.
Seguimos mirando más a la pantalla que a los ojos, pero Facebook ha hecho que nos quedemos con tus palabras.

Lo que nos queda somos todos nosotros. Los que te despedimos con un "hasta luego".
Y a mi me parecen suficientes motivos, nombres y fechas para seguir adelante. 

Y que desde donde estéis nos sigáis cuidando.

Nos estamos esperando,
algún día.









No hay comentarios:

Publicar un comentario