jueves, 10 de septiembre de 2015

Esto es el relato que nunca mandé para un concurso.

2059, 28, Marzo
Distrito 20, Tarr


He recuperado la vieja máquina de escribir de mi madre. Justo la he estrenado para contestarte a tu última carta. No quería que ningún tipo de revisor del Gobierno leyese nada después de la última Ley de Seguridad aprobada. ¿No sientes que nos están encerrando mientras caminamos libres por la calle?
Pero lo más importante es que la máquina azul cielo estaba en el box 9439-6T del almacén de recuerdos de Jack. Hay unas colas inmensas de gente que aún piensa en la Tierra de antes. El Invierno ha durado esta vez 65 días más, llegando a los seis meses y la mayoría ha empezado a echar de menos la vida como la de hace cuarenta años. Y seguimos contando los días para no saber si habrá algún cambio peor. (Pero yo lo dudo.)

¡Ay! También he encontrado a mi nombre dos cedés de música y tres hojas arrancadas de 1Q84 de Haruki Murakami. Lo que me ha hecho recordar a la exposición de esculturas de madera que nunca acabamos de ver, después de leernos toda la información sobre artistas de siglos pasados. Pero me imagino que casi todas evocarían al cuerpo de las mujeres, de un mundo a otro no hay tanto cambio sentimental. Enamórate o muere. Y empieza a rezar a todos los Dioses que conozcas como lo primero ocurra.
Aún me pregunto qué inspiración debió tener el escultor para coger un trozo de madera de un bosque y encontrar arte. Si pensó en el arte griego o se fijó en los cuadros de Rubens. Si tuvo épocas de oscuridad como la pintura negra que inundaba lo que tocaba El Greco en los lienzos.
Era tan especial ver al pasar por las calles al arte en libertad, andando a sus anchas, sin pensar siquiera de qué grosor serían los barrotes para escapar más rápido. Nos han quitado una parte (aunque aún haya grupos clandestinos de artistas), y lo peor es que nos hemos acostumbrado a ello. Y creo que inconscientemente mi memoria ha quemado el momento exacto que nos rendimos a los Superiores y a sus normas. Una parte del misterio de saber la próxima creación se la ha llevado la TV cuando solo daban anuncios en directo de castigos a la creatividad.
Parece mentira que hayan pasado tantos años y que hayamos conseguido lo que otros no tuvieron nunca: la juventud eterna. Aunque ahora mis huesos resentidos llevan la carga de tener la cara de una joven de 21 años. Todo era una mentira…

Que sepas que no te olvido tanto como me había prometido. Y que me gustaría saber si en la próxima carta aún me debes un café solo con dos azucarillos. Y de Belice y su cantante más famoso  y aún no conocido que espera recaudar dinero en una de sus calles.
Y de si aún hay ruido detrás de la aparente calma.



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