miércoles, 1 de abril de 2015

Carta para Theodore.

Querido Theodore,
Igual estas palabras son demasiado informales, pero creo que le he conocido sin conocerle y lo más importante, nos he conocido. No a usted ni a mí, sería ilógico.. pero espero que me entienda, lo explicaré de la mejor manera posible.  
Todos tenemos una Samantha así que no se sienta tan especial... (no, no, solo bromeaba). 

Conozco el miedo que reflejaba sentado en las escaleras del metro, viendo a esa gente e imaginando el engaño en cada palabra. Con sus pensamientos precipitados, cayendose a un foso oscuro donde buscaba algo invisible.

Entendía su miedo, mirabamos ambos a esas personas hablando a la nada, a la pantalla más compleja del mundo de la mente artificial más perfecta. Al ideal del amor. A lo que no existe.
Me dolió ver cómo se rompía en cuanto lo entendió.

Soy una persona horrible por no poder ir abrazarle. Me siento Samantha. Y a veces tú. (Te voy a tutear a partir de ya)
Y otras vuelvo a ser la máquina que da sentimientos. Como la caja registradora que siempre crees que tendrá vuelta en el momento que vayas a comprar.
Quiero pensar en una carta perfecta, para escribirle y sólo me sale escribirte a ti.
Theodore, el mundo es complicado y se nos olvidó coger nuestro libro de instrucciones en el peor momento.

Creo que le quiero de manera inimaginable. De esa en la que todo el mundo busca y pocos deciden salir a por ella. La búsqueda interminable del amor invencible, porque todos saben que al final mueren.
Igual aún no era el día para vencerlo. Ni la noche.
Odio sentirme así.
Es como un libro abierto en una página con palabras subrayadas que hablan de otra persona y no de mí.
Mi dentista cree que debería enseñar más los dientes y no solo cuando ella me lo pide para revisarlos. Qué putada, cómo voy a enseñarlos si no es el mundo quien quiero que los vea.

Estoy recopilando los suspiros que me ha dado para poder enseñarselos cuando vuelva. También a ratos escucho canciones donde la voz se rompe en cada estrofa, y me alegra ver la humanidad y los quebraderos de cabeza de quien compuso esa canción, así no me siento tan sola, ni rara..
Te prometo (dos veces) que no sé que haría si estuviera aquí. Y con la confusión K.O en el cuadrilatero. Intento buscar adjetivos que describan todo pero las palabras se están fugando, espantadas de tanta mierda sentimental.

Mi mayor temor en el mundo sería no encontrar a nadie que me "regañe" cuando una magdalena rellena de vainilla y chocolate se choque accidentalmente en una cara mientras me río y huyo hasta la cama con un dolor terriblemente feliz en las costillas vibrantes, mientras espero la bonita consecuencia a rabiar.  

He visto que lo tuyo tampoco fue fácil. Me pregunto que pasaría después de Sam. ¿Fuiste feliz? (Júrame que sí.)

*envíar*

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