jueves, 12 de marzo de 2015

Segunda bala que cae al suelo

Ilustración de Sara Herranz


"Te lanzo el dardo al cuello sin precisión:
Que te beses con quien quieras,
Pero que nos sigamos follando a palabras.
Solo pedía eso, un poco de ti(empo)
Los cuentos de hadas no existen porque las mataste a todas.
Que te beses con quien quieras, hijo de puta, 
me repito. 
Pero sigas pensando en mí. 

Creo que todos los que miran al suelo se están perdiendo la vida, literalmente, no me leas con esa cara, sólo fíjate diez minutos en el bus y anda ocho por la acera, esquiva a cinco que van mirando la luz hipnótica de su smartphone. Smart... dicen.
  
He visto a personas sonreír a una pantalla pero no unos dientes ni una risa que les hagan sombra, luego. 
Sonreír en silencio. Ningún ruido. Ningún estallido. Ningún boom, pam, clap, cataput, mierda, pero cómo me gusta saber que existes, hostia puta. 
Nada.

Creo que los que miran a las pantallas se van a cruzar con el amor de su vida y se lo van a perder. Y me los voy a encontrar yo a todos, esperando en un cruce a unas palabras de ánimo, mientras suenan mil pitidos por un semáforo en rojo, una autopista mal señalizada, y un atasco de esos que te llevan los demonios de la impaciencia sin avisarte de que llegan, que debe ser algo como el amor no correspondido. 
Odio que me digan que me anime, "anímate, venga", ánimo, ánimo. 
Bah. 
Mil veces bah. 
Que te beses con quien quieras.
Pero no te olvides que yo dispare primero."



No hay comentarios:

Publicar un comentario