domingo, 1 de febrero de 2015

P A U S E









La autenticidad hecha palabra.
La sonrisa tonta de la semana frente a una pantalla y no frente a tu boca,
una gran putada disparada con gran acierto, apunten.
A veces no me hace falta reiniciar para saber que aún estoy viva, y que mis pulmones guardan aire que quiero darte. En alguna hora futura. En algún sitio perdido de Madrid o Barcelona. En cinco estaciones de metro. En siete chistes y un beso de bien-querido. 

Ven aquí, que estoy tardando. 

A conciencia, me gustas. 
Hijo de mala hierba, que siempre fumas. Reparte un poco. 
Publícame en modo sí bemol, que sonamos mejor. Siempre si es con un sí. 
Creo que nos hemos perdido en conciertos diferentes con personas iguales.
Yo andaba buscando tus manos. Pero me fui a la deriva, 
y me acogió de forma imprevista.

Conozco tu vida sin detalles, que faltan por hacer. 
Eres la conversación banal con final inesperado, que seamos ambos. 
Ser o no ser, esa es la respuesta. 
Nunca te cuestiones una pregunta que se responde a sí misma. 
Nunca me cuestiones con signos de interrogación, que de esos me sobran. 

Ojalá vengas ahora y me lleves cerca, que lejos ya me sé ir yo solita.

Un poquito de Bukowski, 
tú también te acordaste de la puta que se llevó sus poemas. 
¿Qué dirían esos versos que tú no me pudiste decir por falta de tiempo?
Yo no quiero versarte, como sueltan todos los que creen saber y dicen triunfantes y de manera chulesca que escriben, que son poetas (de tweets), que publican libros, que recitan sin sentir, que les jodan. 

Yo quiero que nos hagas temblar,  
que destrocemos la belleza de un conjunto de ropa interior, con encaje,
quizá podamos cantarnos varias veces cumpleaños feliz,
que vayamos rompiendo sueños cumplidos,
que ganemos. 



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