martes, 6 de enero de 2015

Ver a humanos.

"Deja ya la puta pantallita. Joder, estás brillando por encima de tus posibilidades y no es ni porque te dé el Sol en la cara en pleno Junio ni porque hayas follado anoche salvajemente y hoy esté esa alegría iluminando tu cara. Apagalo.
Mirame, no ves que hablo contigo, en 3D, flipalo, sin emoticonos, ni sonidos de que te llega un mensaje, ni nada. Es real. Pero que estoy aquí, es increíble, hicieron falta 15 whatsapps y dos mensajes en facebook para dignarse a tomar un café, que está ya frío en la mesa, por cierto.
Creo que cuando ví aquel "si, quedamos a las seis y media en nuestra cafetería", lloré y todo de la emoción.
Alguna lagrimita.
O bueno, una sonrisa de esas de ilusión, alucinante, mira por donde vamos a quedar.
Y ahora el puto camarero creo que está pensando que no te gusta una mierda el café, y a mi me mira con cara de perro abandonado y todo por tu puto móvil.
Deja mi momento aquí, maldito cacharro.
Déjame un poco disfrutar de la vida que los humanos estamos destrozando.
En qué momento el Candy Cros o Cras o como se llame fue mejor que estar riendo o respirando el mismo aire que alguien a quien aprecias y con quien te apetece hablar de cualquier cosa. Critiquemos a cualquiera, siempre es necesario soltar mierda, no meter a los animales de mentira en la granja de mentira, ni plantar cosas de mentira.
La verdad es que no estás. Llevo 45 minutos preguntandome dónde estarás, en qué submundo te habré perdido y si cuando aterrices llegaras bien y a salvo,
O si te acordarás de que habiamos quedado en nuestra cafetería. No te preocupes, te digo vía whatsapp, ya pago yo."
 

Esta es la reflexión de la noche, de la mía o de la tuya; la del día que llegaron las redes sociales a joder la vida cotidiana social.
Cuando quizá te ha venido un poquito el instinto psicopata, pero controlado, sin llegar a ser Dexter.

Buenas noches, y buena conexión humana, sin 4G.

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