miércoles, 31 de diciembre de 2014

Voy a poneros voz, ya que tenéis un rostro.

Todo el mundo habla en post de redes sociales de su año, añaden fotos y videos, de sus vivencias, de sus catastroficas desdichas y sus mayores logros a lo largo del 2014, pero este no va a ser un monólogo escrito sobre el mío. Esta vez no.

Hoy me acuerdo de la gente que no puede contar su vida y les doy un pedazo de tu tiempo para que los leas, tengo la maldita costumbre de imaginarme la vida de los demás, de llenarme la cabeza durante mi viaje en bus, o en metro, donde sea me fijo en personas y doy paso a mi imaginación. Pero a veces creo que lo que invento no se aleja de la realidad. Julio Verne supo ver que el ser humano llegaría lejos y no se equivoco.
Aunque tenemos fallos, y ahora se muestran los graves.

El estudiante que no ha podido terminar sus estudios por falta de dinero, el que ni siquiera tuvo la oportunidad de empezarlos. La beca que determina el futuro de los que como yo, eligen la educación pública, que esta en el limite de volverse privada.

Hoy quiero que te fijes en quienes fueron echados de sus casas, con trato inhumano, sin reglas, excepto las del día que el contrato fue firmado a un banco rescatado.
A los que se manifiestan por las preferentes, que fueron guiados por la confianza a bancos y muchos engañados por no haber sabido a lo que se enfrentaban.
Se cierra el año con enfermos de hepatitis C sin su medicamento, y con jubilados que no viven como se merecen después de tantos años trabajando, sin sanidad pública en condiciones.
Llegan nuevas leyes, como la ley mordaza, nos quieren anular la libertad de expresión. (Puede que este incumpliendo alguna ley absurda y nueva por escribir esto, ni siquiera lo sé.)

Se acaba el 2014 con gente con poder, el suficiente para poder arreglar esto, pero sin humanidad.
Pero esto no es el fin, porque aun afortunadamente queda gente a la que le sobra.


Y a los que me leeis, poneos la famosa canción de Mecano de cada fin de año o dad un cantad reggaeton aunque el resto de los 364 días digais que no os gusta, reíd mucho, bailad como locos, y empezad el año sonriendo.

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