viernes, 4 de julio de 2014

Nos vamos, de echar de menos.

Acostumbrada a vivir de golpe, sin marca alguna. Así me deletreabas las siete letras de mi nombre por las noches. Corrompía la atmósfera, a ratos, de un suspiro. Que el huracán, siempre, se llamaba como tú.

Indecente, como mentir a las tres de madrugada, con dos copas de más. Y catorce segundos de menos para llegar al baño y vomitar el odio. Mirarte al espejo para encontrarnos entre un rayón en el cristal y el reflejo de una puerta llena de firmas y promesas de hace años.
Que cuántos de esos se diran "te quiero" (y qué poco te lo digo yo.)

Llevabas el viento a mi falda, y recogías los pedazos de 'díasdemierda' para perderlos de vista. Y qué bien se te daba. Y se te da. Digo, que todo esto tiene su sentido, y averiguarme es difícil sin mapa, ni notas escondidas en libros. Te hablaré, bajito, en cualquier idioma que entendamos. 

Para que me encuentres.

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