domingo, 17 de noviembre de 2013

"Cúrame del vacío."

Maldita Pizarnik, me has quitado las palabras de la boca de un puñetazo. 
Golpe limpio. Me seco la sangre con la manga de mi camisa. Escupo sangre. Te miro. 
Le imagino.

                        Alejandra, vete al infierno y llévame.


Mi primera persona del singular está herida, como la tuya. Hoy he visto a una chica perdida, mirando hacia la ventana, respirando el aire nocturno, dibujando las luces de las farolas con los ojos, siguiendo la línea difuminada, repasando el día, y si la hubieras observado un instante, te habrías dado cuenta de que era yo. 
Tal vez la noche sea la vida y el Sol la muerte, me dices.
Y vomito. Vomito palabras. Sin orden lógico. 
Se va dibujando una sombra con esas palabras, al lado de las farolas. 
La noche y vida en una misma frase.. Deliras Alejandra, deliras. 
La noche está muerta esperando al Sol. Esperará unas horas, hasta que la arrase. Y luego el Sol..

Maldita Pizarnik. Dígale que me cure del vacío, por favor, que tenías razón.
   


                      Alejandra, tenías razón.

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