viernes, 6 de octubre de 2017

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"Critícame. 
Busca mi nombre en Google, seguro que tienes más suerte que ellos. Todo el día vigilando...
Defiendeme. 
Si es detrás de una pantalla todo es más seguro, piensan los cobardes,
lo mismo decía al teclear tu nombre los días de resaca: eres el lugar más seguro del mundo, que se joda la CIA y el FBI con todos sus aparatos y vías de espionaje. 
Seguro que te han visto pasear en bragas por casa. Esas webs cams las encarga el diablo.
Pero nunca tendrán la adrenalina en las venas, cuando enseñabas a Madrid tus piernas desde el 5º B. 
Te espero en la entrada del parque, hora de siempre"



El último mensaje dedicado en la puerta del baño de la estación de buses fue un "I'm here, so fuck you". La declaración de adiós más sincera que había visto. Probablemente porque lo estaba viviendo en primera persona y tenía los nervios a punto, como en esos juegos en vivo donde disparar al objetivo es tu prioridad pero las expectativas de los demás superan el daño que llegas a hacer. 
Te equivocabas conmigo, ¿qué estoy escribiendo? Me equivocaba conmigo. 
Pues claro que había perdido las trabas por ti. Voto a que rompan la idea de que el amor dura para siempre, excepto si estás con alguien que rompa el mito de Mr Big y Carrie. Estamos en el 2045 chica, qué esperabas. 

Lo determina Julia con sus nudos de estómago, la venta a subasta imaginaria del duelo a su ex durante 6 meses (para quitarse de una vez la culpabilidad inexistente de una traición) y la idea absurda de encontrar un miedo en el armario que la recordase que estaba sola. 
Han pasado diez años desde la estúpida ley del 'amese quien pueda'. Ya no hay privacidad desde que te fuiste, y me tenía que haber largado pero la maleta de dudas pesaba tanto. 
Fue un combate vertiginoso, un looper en toda regla.

Algunos grupos extintos como 'Fight to the liberty' luchaban contra toda conspiración. No queríamos perder la identidad, ¿de qué valía una tarjeta de plástico?, y las tarjetas desaparecieron y nosotros fuimos nuestra propia tarjeta. Preséntate, sé educada, búscame en Google más tarde, acuérdate de mí.

Mañana cojo un tren a mi entrevista de trabajo, me leerán un código y a casa. "Espero que los clandestinos den señales de vida", eso lo que tú dirías.
Después iré al parque, a la entrada, a la hora de siempre.




martes, 8 de agosto de 2017

Alteración de partículas

Nota para leer este texto
Entrar a Spotify y escuchar con St Woods de fondo. 




Habría que mirarlo con lupa.
Con un telescopio de gran magnitud. 
Con las gafas de un miope. 
Partículas. 
Es algo minúsculo.
Un cambio. El miedo terrible a cagarla con la confianza ciega que tienes al ver que otra ola va a volver a buscarte aunque te quedes inmóvil y cierres los ojos para hacerte desaparecer. Como cuando jugabas al escondite mientras te salían los primeros dientes. 
La verdad es que creerse poeta es matar a la poesía, y yo nunca he querido acabar con nadie. 

Tengo el historial de búsquedas lleno de creencias. 
Creo que hay más planetas con vidas y mundo paralelos. 
Creo que entre nosotros hay espíritus. 
Creo en la existencia de varias dimensiones. En tres de ellas no coincidimos en el espacio-tiempo. 
Creo en la fe. Aunque los domingos es como no creer en ella con la doble negación tras la resaca.
Creo en las tormentas de verano y en el poder de magnitud de atracción de tu modo de articular las palabras sin hablar. 

Con mi pseudónimo mudo voy cerrando etapas de un tour inacabado. 
Ahora es cuando caigo en la cuenta de que quedaste encerrado en cuatro paredes, sin llegar a meta, antes de que yo fuera a abrir la puerta.
Pero había que mirarlo con lupa para dar con el cambio de que el amor romántico está demasiado utilizado para encubrir malos hábitos. 
Como tú el fumar y yo el mirarte en fotogramas. 
El amor romántico está sobrevalorado. Es el canalla de la clase. Al que todos miran cuando es expulsado para ver al director. 

Debería ser por eso, por lo que nos ha convertido a ambos en una alteración de partículas.
Que se encuentran de vez en cuando como una órbita que deriva en el cruce de planetas que se saludan después de miles de años luz. 
Hasta la próxima vuelta. 









lunes, 3 de julio de 2017

Violet I

Mi Violet
Querida Violet

He sido un estúpido. Estúpido como solo alguien que quiere y ve la manera de despedida más cruel, se queda varado en la estacada como si no supiese arrancar un 'hola de nuevo'. Pero he llegado a la conclusión, tras tres meses, que sigo en el punto exacto de la despedida. 
Soy un personaje de ficción. Uno de esos que durante el guión parece que va a salir todo bien al final y acaba con una copa de más en la barra de un bar a diez minutos de su casa. 
Casi me atrevo a ser más ridículo al darte un "like" en Instagram, cómo si un icono minúsculo de un corazón te fuese a decir todo lo que pienso. 

Soy un personaje de ficción de los cobardes. De los que necesitan a un Woody Allen para que les reescriba la historia, pero no caigan en un agujero negro. También, por supuesto, una banda sonora. Ya no me da vergüenza admitir el simple hecho de que bailar contigo era mejor si sonaba Hans Zimmer de fondo. Aunque mis amigos pensasen que me había vuelto un cursi. 

Estoy harto de leer poemas que no hablan de nosotros, 
de ver los reencuentros en el telediario en los días previstos para ser todo noticias de Navidad, vacaciones y aviones aterrizando en el que no estés en el asiento 25, fila 10, ventana. 
Te escribo para tirar esto a la basura, porque necesito decirle al mundo que ha sido la historia de la que todos han hablado durante tanto tiempo que al final el tiempo se ha quedado con nosotros para recordarla. 
Tengo el tercer cajón de la mesita de noche con las fotografías de conciertos, la entrada de teatro a la que nunca fuimos por mi intoxicación con sushi y la luciérnaga de plástico azul más horrible del mundo. 

Joder, Violet, qué nombre tienes para que me acuerde de ti,
sin necesidad de flores.