martes, 3 de julio de 2018

Corten y publicidad

Nos he visto en la escena de una serie. 
Ha llegado como si fuese la etapa que cuentas a un amigo en un bar, tras muchos años sin hablar. Ha sido como ver desde abajo, siendo hormiga, un zapato a punto de aplastarte. Aún así no he podido dejar de mirar la escena.
Ha durado unos dos minutos y quince segundos y después ni el director ni el guionista de la serie han tenido la decencia de pedir disculpas. 
Creo que no tienen ni idea del daño que hacen. 

Pero tampoco estoy para lanzar miradas, ya sabes que las películas siempre me han parecido una ansiedad constante, poco tiempo para narrar todo lo que ocurre en una relación. Significado y explicación. Consecuencia sin causa. Justifican todo con saltos temporales sin sentido, conversaciones inexistentes. 
Pero luego llegan con su superproducción, te meten el trailer en la televisión, en el cine y hasta en el móvil, te lo venden como el film del siglo con la música, los efectos especiales, las frases cortadas para que suenen bien y listo. Los odio. Te juro que los odio. Me dejan frente a la pantalla dos horas para que luego acaben con final feliz. 
Luego dicen que soy exagerada y tienen la pelota en su tejado.
Quizá es un poco como esas parejas de fotos perfectas en Instagram.
Te juro que nuestra generación está pasando por la línea de fuego de lo superficial, quemándose y a paso de reloj de arena. 
¿Seguro que, en el futuro, a los que sean nietos les importará que filtro se utilice?

Total, lo que intentaba decir es que nos he visto ahí, en la escena. Muy típica, por cierto, era una escena de una pareja discutiendo. Noches separados el uno del otro. Miran el móvil por si hay algún mensaje nuevo. Miran la hora. Miran a sus amigos cómo les advierten, aconsejan, acompañan y rezan porque se olviden uno del otro. Y luego, no se sabe cómo, acaban juntos. 
Ahórrate la explicación, dice el director al guionista. "Años después" me dice la pantalla. Años después él aparece con un ramo de rosas blancas. Ella sonríe. Otra escena. Ahora aparecen en un barco en alta mar dándose un abrazo y un beso, sonriendo mucho, luego la cámara va dando lugar a un plano general con el puerto de fondo y las montañas, e incluso gaviotas. 

Hay que joderse.
Era tan irreal. 
Tan irreal que todavía estoy en la escena de la discusión. 
Esperando a que haya alguien que tenga la decencia de decir corten y se de paso a la publicidad.

domingo, 1 de julio de 2018

La resiliencia no cabe en un mensaje

Madrid lleva bien tu partida, 
pero después de tres heridas
el café se vuelve a olvidar del reloj y su impuntualidad se nota más de lo normal,
la impaciencia cruje en el suelo cuando mis pies dan paseos nocturnos sin avisarme de a dónde voy 
(aunque siempre acabe tumbada en la cama observando sin mirar el techo)
y el viento afloja la caída con el temporal en pleno julio. 

Proclamé la derrota antes de tiempo para ver si a un minuto del final el momento cambiaba a victoria. 
Pero ahora no compartimos estación,
canciones,
ni prisas.

Se puede echar de menos lo que nunca se ha tenido,
probablemente exista el contrato no verbal de admitir que lo que ha sido, aunque fuese efímero, solo pertenece a los valientes 
y un juramento espera a que reconozcamos que tenemos toda la vida por delante para equivocarnos 
juntos.


lunes, 4 de junio de 2018

Primera regla básica para sobrevivir a una presunción de final

Primera acción: 
Identifica la sensación.
Busca adjetivos en el diccionario hasta que des con uno o uno te dé a ti. 
Abre la primera acepción. Acepta el terremoto que llega y la tormenta que amenaza con derrumbarte. 
La segunda vez que se repite una frase de advertencia de tiempo lluvioso suele venir acompañada de truenos. 
Ármate de valor. 

Segunda acción:
Ata cabos a tu cuerpo hasta que encuentres un ancla al que amarrarte. Sujeto, predicado, verbo, complemento directo de ausencia de miedo, verdad y punto. 
No puedes escribir sin leer a otros, decían. Tienes que empaparte de autores reconocidos, sentir lo que sienten y vivir las letras como si te las dijesen al oído, ¿lo entiendes?. 
Id a predicar a otra parte.
No puedes escribir sin leer a otros y yo solo quería leerte a ti.
No tienen ni puta idea de arte, literatura, política o sociedad si no te conocen de madrugada. 
Considera las opciones. 

Tercera acción:
Advierte cuál de los dos miente. 
La dificultad reside en reconocer el resultado a la primera.
El drama gusta, lo saben en la televisión; por eso ponen todo el día la misma estrofa. El engaño, el morbo, la envidia, el bombo y hasta el puto platillo. Ahí está el drama, ¿lo ves como se vende? 
Pues claro que nos gusta el drama, advierte quien miente. 
Admira la situación, hoy en día pocas veces se ven verdades en palabras, ¿no te parece maravilloso y singular que el drama se vista de sinceridad por una ocasión en su vida?

Presuntamente estoy hablando de un presunto final, valga la insistencia,
para que te quedes.