jueves, 9 de noviembre de 2017

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El punto de inflexión estaba en volver al punto de partida por decisión propia o quedarse esperando a que decidiese salvarse. 
Tenía 25 años, qué coño iba a saber de la vida. 

Ni siquiera la vida me conoce todavía y yo estoy esperando a que se digne a darme la enhorabuena por haber tenido el valor de atreverme a desafiarla en sus retos.
Que pocos pueden. 
De icnoexinoens está hecho el mundo,
pero ojalá vengas a quedarte.

Todos me hablan de las oportunidades pérdidas, 
cuando no te conocen. 
Todos me dicen que saldré de esta, 
cuando soy yo la que entra en el laberinto una y otra vez. 

Tendría 30 años, estaría tan equivocada como siempre,
pondría todas las discusiones llenas de errores espacio-temporales para no perder el hilo rojo del que los demás hablan y nadie me ha enseñado. 
Porque si empezamos a unir parecidos y tenemos la valentía de mirarnos a la cara,
seríamos la primera conversación pérdida del teléfono rojo.
El estribillo de una canción de moda que no escucharíamos si no fuese necesario o una casualidad infinita. 

Y los puntos de inflexión que pasan de ser como el resto y se salvan
a la vez.

viernes, 6 de octubre de 2017

.com/en-directo

"Critícame. 
Busca mi nombre en Google, seguro que tienes más suerte que ellos. Todo el día vigilando...
Defiendeme. 
Si es detrás de una pantalla todo es más seguro, piensan los cobardes,
lo mismo decía al teclear tu nombre los días de resaca: eres el lugar más seguro del mundo, que se joda la CIA y el FBI con todos sus aparatos y vías de espionaje. 
Seguro que te han visto pasear en bragas por casa. Esas webs cams las encarga el diablo.
Pero nunca tendrán la adrenalina en las venas, cuando enseñabas a Madrid tus piernas desde el 5º B. 
Te espero en la entrada del parque, hora de siempre"



El último mensaje dedicado en la puerta del baño de la estación de buses fue un "I'm here, so fuck you". La declaración de adiós más sincera que había visto. Probablemente porque lo estaba viviendo en primera persona y tenía los nervios a punto, como en esos juegos en vivo donde disparar al objetivo es tu prioridad pero las expectativas de los demás superan el daño que llegas a hacer. 
Te equivocabas conmigo, ¿qué estoy escribiendo? Me equivocaba conmigo. 
Pues claro que había perdido las trabas por ti. Voto a que rompan la idea de que el amor dura para siempre, excepto si estás con alguien que rompa el mito de Mr Big y Carrie. Estamos en el 2045 chica, qué esperabas. 

Lo determina Julia con sus nudos de estómago, la venta a subasta imaginaria del duelo a su ex durante 6 meses (para quitarse de una vez la culpabilidad inexistente de una traición) y la idea absurda de encontrar un miedo en el armario que la recordase que estaba sola. 
Han pasado diez años desde la estúpida ley del 'amese quien pueda'. Ya no hay privacidad desde que te fuiste, y me tenía que haber largado pero la maleta de dudas pesaba tanto. 
Fue un combate vertiginoso, un looper en toda regla.

Algunos grupos extintos como 'Fight to the liberty' luchaban contra toda conspiración. No queríamos perder la identidad, ¿de qué valía una tarjeta de plástico?, y las tarjetas desaparecieron y nosotros fuimos nuestra propia tarjeta. Preséntate, sé educada, búscame en Google más tarde, acuérdate de mí.

Mañana cojo un tren a mi entrevista de trabajo, me leerán un código y a casa. "Espero que los clandestinos den señales de vida", eso lo que tú dirías.
Después iré al parque, a la entrada, a la hora de siempre.




martes, 8 de agosto de 2017

Alteración de partículas

Nota para leer este texto
Entrar a Spotify y escuchar con St Woods de fondo. 




Habría que mirarlo con lupa.
Con un telescopio de gran magnitud. 
Con las gafas de un miope. 
Partículas. 
Es algo minúsculo.
Un cambio. El miedo terrible a cagarla con la confianza ciega que tienes al ver que otra ola va a volver a buscarte aunque te quedes inmóvil y cierres los ojos para hacerte desaparecer. Como cuando jugabas al escondite mientras te salían los primeros dientes. 
La verdad es que creerse poeta es matar a la poesía, y yo nunca he querido acabar con nadie. 

Tengo el historial de búsquedas lleno de creencias. 
Creo que hay más planetas con vidas y mundo paralelos. 
Creo que entre nosotros hay espíritus. 
Creo en la existencia de varias dimensiones. En tres de ellas no coincidimos en el espacio-tiempo. 
Creo en la fe. Aunque los domingos es como no creer en ella con la doble negación tras la resaca.
Creo en las tormentas de verano y en el poder de magnitud de atracción de tu modo de articular las palabras sin hablar. 

Con mi pseudónimo mudo voy cerrando etapas de un tour inacabado. 
Ahora es cuando caigo en la cuenta de que quedaste encerrado en cuatro paredes, sin llegar a meta, antes de que yo fuera a abrir la puerta.
Pero había que mirarlo con lupa para dar con el cambio de que el amor romántico está demasiado utilizado para encubrir malos hábitos. 
Como tú el fumar y yo el mirarte en fotogramas. 
El amor romántico está sobrevalorado. Es el canalla de la clase. Al que todos miran cuando es expulsado para ver al director. 

Debería ser por eso, por lo que nos ha convertido a ambos en una alteración de partículas.
Que se encuentran de vez en cuando como una órbita que deriva en el cruce de planetas que se saludan después de miles de años luz. 
Hasta la próxima vuelta.